En un esfuerzo conjunto entre la Administración Distrital y los habitantes de la Comuna 8, un grupo de 152 ciudadanos de Villa Hermosa ha culminado un proceso de formación que hoy se traduce en obras tangibles para la gestión del riesgo y la adaptación ambiental.

A través del programa de Planeación del Desarrollo Local y Presupuesto Participativo (PDL y PP), la comunidad identificó las problemáticas más críticas de su entorno y diseñó soluciones basadas en la naturaleza. Estas iniciativas no solo buscan mitigar los efectos del cambio climático, sino también fortalecer la seguridad alimentaria y el ecosistema local.
Acciones con impacto real
Entre los logros más destacados de esta intervención se encuentra la instalación de ocho colmenas de abejas angelita y ocho jardines especializados para polinizadores, fundamentales para la biodiversidad del sector. Asimismo, se implementaron sistemas de aprovechamiento que permiten procesar hasta 300 kilogramos semanales de residuos orgánicos y tecnologías de recolección de aguas lluvias con una capacidad de 5.400 litros.
La secretaria de Medio Ambiente, Marcela Ruiz, enfatizó la importancia de este modelo: “Este proceso demuestra que la participación ciudadana es clave para construir territorios más resilientes. Seguimos impulsando acciones que nacen desde las comunidades y responden a sus necesidades ambientales”.
Fortalecimiento del tejido social y agrícola
El proyecto también incluyó la mejora de la Casa de Semillas de La Ladera, dotándola de herramientas para la conservación y circulación de especies agrícolas. Este espacio se consolida como un centro de aprendizaje colectivo donde el intercambio de saberes garantiza que el legado ambiental de la comuna perdure.
Con la entrega de estos insumos y la capacitación teórico-práctica, la Comuna 8 se posiciona como un referente en Medellín de cómo la gestión pública, cuando se une a la voluntad ciudadana, puede generar entornos más seguros y sostenibles.


