Cada jardín conserva una historia y cada silleta lleva sobre sus flores un legado familiar. En medio de la Feria de las Flores, cuando Medellín celebra una de sus tradiciones más representativas, la familia Zapata Grisales demuestra la responsabilidad y dedicación de preservar un patrimonio que florece de generación en generación desde las hermosas montañas del corregimiento de Santa Elena, en el oriente de Medellín.

En la Finca Museo Herencia Silletera, situada en la vereda El Placer, las flores no solo brotan de la tierra; también nacen de la memoria. Hoy es Catalina Zapata quien asume la responsabilidad de llevar un legado de amor, trabajo y arraigo, continuando con la tradición silletera que ha acompañado a sus padres desde la infancia.
Cuando el legado cambia de espalda
Después de medio siglo desfilando por las calles de Medellín y tras cargar silletas que llegaron a pesar hasta 95 kilos —incluyendo su consagración como ganador de la Categoría Tradicional en 2024—, Dorigo Zapata tomó una decisión trascendental a sus 81 años: dejar de cargar la silleta para entregarle oficialmente a su hija el contrato que mantuvo con orgullo durante décadas.
«No porque mis hijos me lo hayan pedido, sino porque sentí que ya era el momento de descansar... Me siento más feliz y orgulloso sabiendo que el legado sigue en mi familia», relata Dorigo con serenidad, al recordar también que rechazó cuantiosas ofertas de particulares por adquirir su contrato silletero.
Para Catalina, la Feria de las Flores 2026 representa un hito muy especial, ya que será la primera vez que desfile como silletera adulta en propiedad, consolidando un camino que inició en las categorías júnior e infantil.
Una herencia de cinco generaciones
La historia de esta estirpe comenzó con Rosa Ángela Sánchez, una de las primeras participantes del desfile, quien inculcó la tradición a su hija Edelmira Grisales desde los ocho años. Decenas de años después, Edelmira se coronó como Ganadora Absoluta en 2002 y hoy, a sus 72 años, es reconocida como pionera y símbolo vivo de la cultura silletera.
El amor por las flores se extiende hasta los más jóvenes de la familia. El bisnieto de Dorigo y Edelmira, Matías Gómez Zapata, con apenas nueve años, ya suma participación en dos desfiles y se perfila con entusiasmo para mantener viva la tradición en el futuro. En total, la familia acumula 51 reconocimientos en su museo, incluidos tres premios absolutos, llevando la identidad de Santa Elena a escenarios internacionales como Estados Unidos, Inglaterra, España, Venezuela y El Vaticano.
Guardianes de las semillas tradicionales
Entre dalias, hortensias, siemprevivas y estrellas de Belén, los Zapata Grisales conservan especies botánicas que muchas familias han dejado de cultivar. «Las cuidamos porque, si desaparecen, desaparece también una parte de nuestra tradición», advierte Dorigo.
Este año, el desfile se vivirá de una manera diferente: Dorigo observará la caravana desde otro lugar, viendo avanzar las flores sobre la espalda de su hija Catalina, mientras el pequeño Matías continúa dando sus primeros pasos en un camino donde la historia, las montañas y las flores siguen latiendo con fuerza en el corazón de Medellín.






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