En la Institución Educativa San Pablo, ubicada en la comuna 1 (Popular) de Medellín, las matemáticas dejaron de ser una asignatura temida para convertirse en una experiencia creativa, participativa y llena de sabor. A través de la estrategia pedagógica “Con una pizca de matemática”, los estudiantes aprenden conceptos numéricos y geométricos a partir de actividades relacionadas con la cocina y la magia.
La iniciativa fue creada en 2019 por la docente Sandra Ramírez, quien encontró en el contexto cotidiano de la cocina una herramienta eficaz para contrarrestar el desinterés y la reprobación en el área de matemáticas. La propuesta integra teoría y práctica, permitiendo que los estudiantes transformen sus cuadernos en recetarios mágicos, donde aplican conocimientos sobre proporciones, medidas, cálculo, lógica y estadística, inspirados en la lectura del libro “Una pizca de magia”.
Como parte central de la estrategia, se realizan periódicamente concursos académicos en los que participan cerca de 160 estudiantes de cinco grados, organizados en equipos. En estos encuentros, los niños presentan platos creativos en los que deben aplicar los aprendizajes matemáticos adquiridos durante el periodo escolar. La evaluación no solo tiene en cuenta los resultados numéricos, sino también la creatividad, el trabajo colaborativo, la organización, la presentación y el sabor.
Uno de los momentos más esperados es la competencia final, diseñada al estilo de un reality, que incluye una preparación previa, uniformes distintivos y el acompañamiento activo de las familias. “Los niños no están solos en este proceso; las familias se articulan y los acompañan, lo que fortalece el aprendizaje y la integración comunitaria”, explica la docente Sandra Ramírez.
En la tercera temporada del concurso, el protagonista fue el pastel. A partir de su elaboración y decoración, los estudiantes pusieron en práctica conocimientos sobre fracciones, perímetro, área y representación de datos en tablas y gráficas. Tras la fase creativa, los equipos enfrentaron un reto matemático escrito que integró componentes numéricos, geométricos y variacionales.
La evaluación estuvo a cargo de un jurado externo conformado por una chef de la comunidad, una asesora académica de la Universidad de Antioquia en alianza con MOVA y coordinadores académicos de la institución, quienes valoraron cada propuesta mediante una rúbrica que garantizó transparencia y objetividad.
Aunque se premiaron cinco equipos con kits escolares, el mensaje central fue que todos ganan cuando el aprendizaje se vive de manera significativa. Para los estudiantes, la experiencia no solo fortaleció sus competencias matemáticas, sino también habilidades sociales, pensamiento crítico y creatividad.
Gracias a sus resultados positivos, “Con una pizca de matemática” ha sido socializada en distintos escenarios académicos y eventos de innovación educativa, convirtiéndose en una experiencia significativa que demuestra que aprender matemáticas puede ser tan estimulante como cocinar una buena receta.
“Lo más bonito es ver cómo los niños se entusiasman con la matemática y cambian la idea de que es aburrida. Ahora esperan con emoción cada clase”, concluye la docente Sandra Ramírez.



