jueves, 26 de mayo de 2022

Con nido artificial, pichón de guacamaya está siendo aproximado a sus padres en el noroccidente de Medellín

El pichón de guacamaya bandera, de la especie Ara macao, fue rescatado por el Cuerpo Oficial de Bomberos de Medellín y el equipo de emergencias con fauna silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, después de que la palma donde estaba ubicado su nido se desplomara.

El polluelo fue llevado al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá - CAV, operado en convenio con la Universidad CES, donde fue revisado y alimentado durante tres días.

Con el apoyo de la comunidad del barrio Pilarica, en el noroccidente de Medellín, un equipo técnico del centro ubicó el polluelo en un nido artificial, a donde están llegando los padres. El objetivo es que termine su crecimiento en libertad. ​

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En buen estado de salud y reunido con sus padres, se encuentra el polluelo de guacamaya bandera de la especie Ara macao que fue rescatado el pasado 2 de mayo en el barrio Pilarica de Medellín, después de que la palma donde se encontraba su nido se desplomara.

La cría debió ser extraída de la palma a través de un orificio por una tripulación del Cuerpo Oficial de Bomberos de Medellín, debido a que, con el accidente, el ave se desplazó por el interior de la palma desde la parte superior hasta la parte central. Todo esto sucedió frente a la mirada de los vecinos del sector y los padres del polluelo, dos guacamayas rojas adultas que habitan libres la ciudad.

Posteriormente, el pichón fue entregado a una médica veterinaria de la Unidad de Atención a Emergencias con Fauna silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, operada en convenio con la Universidad CES, quien lo alimentó y se aseguró de que no estuviera herido, situación que logró determinar que aún no tiene  capacidad de vuelo por su corta edad.

El animal permaneció bajo el cuidado de un equipo de profesionales interdisciplinarios durante tres días en el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, Allí, después de tener un concepto clínico y biológico favorable, se decidió darle una oportunidad inmediata de recuperación en libertad, debido a su corta edad.

“Con todos los reportes que recibíamos de la comunidad, logramos ubicar nuevamente a los papás y llevar el polluelo para acercarlo a ellos. No podemos permitir que se pierda la biología y adaptación a sus padres, ellos deben seguir alimentándolo, viéndolo y que no se pierda ese vínculo para que le enseñen posteriormente a volar, y que se impronte lo menos posible a los humanos para que sea totalmente silvestre", explicó Julio Miguel Oyola Ceballos, médico veterinario y coordinador del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre.

Por esto, el equipo construyó una estructura provisional cerca al sitio de anidación inicial, con la colaboración de los vecinos del sector, donde el pichón estuviera protegido de la lluvia y el sol directo y que a la vez fuera amplio, para permitir el ingreso de sus parentales.

“Encontramos que la palma tenía daños estructurales, cambios que afectan el comportamiento de los padres. Buscamos un sitio y condiciones seguras que garantizaran el acercamiento y lo protegieran de la intemperie para lograr que sobreviviera mientras los papás se adaptaran nuevamente a alimentarlo", Aseguró Oyola.

Con la vocalización del pichón, los padres acudieron y permanecen gran parte del día cerca de su cría, y recientemente comenzaron a darle alimento de nuevo. A medida que pasen los días, se espera que los adultos se encarguen del cuidado completo de del ave, con lo que se asegura que crezca en libertad. Por ahora, el polluelo se monitorea para asegurar su bienestar

En 2019 y 2020 también fueron reunidos con sus padres dos polluelos de esta misma especie que se encontraban haciendo sus primeros vuelos y fueron rescatados del suelo por los vecinos del sector, igualmente reportados y posteriormente llevados al barrio para que continuaran su crianza.

Estos casos fueron reportado a la línea de atención a emergencias con fauna silvestre, 304 630 0090, a través de la cual se atienden casos de animales silvestres heridos, atrapados, enredados o crías vulnerables en la zona urbana de los 10 municipios del Valle de Aburrá.

Sobre las guacamayas en el Valle de Aburrá

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Las guacamayas son habitantes permanentes del Valle de Aburrá: las especies que se encuentran en este territorio son la guacamaya bandera (Ara macao), la guacamaya gonzala (Ara ararauna) y la guacamayeja (Ara severus). Sin embargo, estas especies no se consideran nativas del Valle de Aburrá, sino que sus poblaciones son naturalizadas, es decir, que fueron introducidas al entorno urbano por fugas o liberaciones de animales que eran tenidos en cautiverio hace cerca de 20 años. La única especie de guacamaya nativa reportada fue la guacamaya militar (Ara militaris), probablemente proveniente de las poblaciones que tiene en el cañón del rio Cauca, pero esta no ha sido observada nuevamente en el Valle en años recientes.

Las guacamayas bandera viven naturalmente en bosques hasta los 500 metros sobre el nivel del mar, pero se habituaron a nuestro centro urbano y hoy tienen poblaciones representativas en todo el Valle, y en especial se han reportado anidaciones en la zona noroccidental.

Esta especie, así como las demás guacamayas, pericos y cotorras son fuertemente traficadas y tenidas ilegalmente en cautiverio, lo que les causa graves afectaciones comportamentales, heridas, malnutrición, deformidades, enfermedades y mutilaciones, provocadas por la mala alimentación y el hábito de amarrarlas, encerrarlas, enseñarles a imitar palabras o recortar sus plumas para que no puedan volar. ​

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