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miércoles, 22 de abril de 2020

Ventilador mecánico con sello de ingenieros UPB y UNAL



Unidos por la motivación de contribuir a la superación de la Emergencia Sanitaria del COVID-19, estudiantes de  Ingeniería Electrónica de la Universidad Pontificia Bolivariana y de Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional – Sede Medellín, diseñaron un ventilador mecánico de bajo costo que podrá ayudar a las personas que no puedan respirar lo suficiente por sí mismas. 

El ventilador fue diseñado por Édison Armando Agudelo Restrepo, Mateo García Carmona y Alejandra Londoño Borja, de la UPB y 4 estudiantes de Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional, acompañados por Diego José Cuartas Ramírez, docente de la UPB y Carlos Alfredo Pedroza Mosquera, médico intensivista de la IPS Universitaria León XIII.

“A través de uno de los compañeros de la UNAL, se nos propone la idea de participar en un proyecto que busca plantear el diseño de un ventilador mecánico de bajo costo y difundirlo para el que lo necesite. De esta forma, nos inscribimos a la convocatoria Code Life Ventilator Challenge, organizada por la Fundación del Hospital General de Montreal y el Instituto de Investigación del Centro de Salud de la Universidad de McGill de Canadá con el fin de que no solo en Colombia se pudieran conocer de los diseños, sino en diferentes partes del mundo a través del concurso”, mencionó Mateo García.

Un ventilador mecánico es todo aquel dispositivo cuya función principal es la de asistir o reemplazar la respiración natural de pacientes que poseen dificultades respiratorias.

Según Édison Armando Agudelo, dichos ventiladores pueden ser totalmente mecánicos en su concepción más básica, los más sofisticados realizan una integración electrónica con algoritmos de control y monitoreo de parámetros que pueden indicarle a médicos y especialistas el estado de salud del paciente.

¿Cómo funciona?

Alejandra Londoño indicó que todo se basa en el paso, o el no paso de gases que le permitan a una persona que tiene afectados sus pulmones realizar el intercambio de gases que un cuerpo sano comúnmente hace: “La cantidad de gases que se habilita al inicio del ventilador cambia según las necesidades, si se necesita mayor o menor flujo. La idea en ese punto es lograr llenar la “bomba”, la cual luego será contraída para entregar los gases a la persona usando la máscara con una presión específica. La persona recibe dicha mezcla a través de la máscara. Al momento de espirar, el dióxido de carbono que botamos sale por otro ducto también conectado a la máscara, pero diferente al de ingreso de gases, para ser posteriormente eliminado y poder empezar un nuevo ciclo de llenado de la bomba”.

El precio de un ventilador comercial ronda entre los 30 y 120 millones de pesos, mientras que el costo del ventilador mecánico diseñado por los estudiantes se estima por el orden de los 2 y 3 millones de pesos.

“Los ingenieros, sea cual sea su línea de estudio, tienen la capacidad de proporcionar herramientas, tienen el ingenio de otorgar soluciones, y en esta época, esto es algo fundamental. Nosotros, de forma más directa, quisimos ser parte de la solución de esta pandemia, pusimos conocimientos de mecánica y electrónica a disposición de los médicos que tendrán contacto directo con los afectados. Si cada uno de los integrantes de esta escalera hasta una persona contagiada por COVID-19, hace un trabajo con cuidado, detallado, con amor, permitirá que la siguiente persona en línea pueda aportar su área de saber y usar este tipo de opciones para mejorar su esmero”, concluyó Alejandra Londoño Borja.

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