ritorio, EPM ha puesto en marcha uno de los planes de inversión más ambiciosos de los últimos años. Entre 2025 y 2026, la empresa ha destinado $1.6 billones de pesos para modernizar y ampliar la capacidad de los sistemas de acueducto y alcantarillado en el Valle de Aburrá y el municipio de Rionegro.

Este robusto programa, que contempla una inversión de $966.267 millones solo para el año en curso, busca consolidar una infraestructura resiliente ante los retos climáticos y técnicos actuales. Según informó la entidad, los recursos se concentran en tres frentes estratégicos: la producción de agua potable, el almacenamiento y la optimización de sistemas de alcantarillado.
Obras clave para la región
Entre las intervenciones más destacadas se encuentra la modernización de las plantas de potabilización La Ayurá y Manantiales, fundamentales para el suministro del Valle de Aburrá. Asimismo, el proyecto avanza en la construcción de sistemas de captación en Barbosa y la ampliación de tanques de almacenamiento, los cuales sumarán cerca de 8.910 metros cúbicos de capacidad adicional en 2026, mejorando notablemente la estabilidad y continuidad del servicio.
En cuanto a la red física, EPM mantiene un ritmo acelerado: durante 2026 se tiene como meta la construcción de más de 70 kilómetros de nuevas redes de acueducto y alcantarillado, una extensión que equivale a la distancia que separa a Medellín de Santa Fe de Antioquia.
Compromiso con el saneamiento ambiental
El saneamiento básico también recibe un impulso sin precedentes. Para 2026, la inversión en alcantarillado superará los $433.510 millones, doblando la cifra del año anterior. Estas obras incluyen la rehabilitación de interceptores paralelos al río Aburrá-Medellín y la eliminación de descargas en quebradas, acciones directas para mejorar la calidad ambiental de las fuentes hídricas de la región.
Con este despliegue técnico y financiero, EPM reafirma su capacidad operativa y su compromiso a largo plazo con el bienestar de los habitantes de Medellín, los nueve municipios del Valle de Aburrá y Rionegro, preparando el terreno para el crecimiento futuro de estos territorios.


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