La edición 29 del tradicional Desfile de Autos Clásicos y Antiguos dejó este 7 de agosto de 2026 momentos imborrables para miles de asistentes, pero en especial para dos debutantes que vivieron la jornada desde el interior de las máquinas: Jheison Parra, un operario de aseo medellinense, y Juan David Buriticá, un joven estudiante que viajó junto a su familia desde Ecuador.

El evento, que recorrió 18 kilómetros de la capital antioqueña enmarcado por la temática "Mujeres al volante", congregó a 396 vehículos entre automóviles y motocicletas. En medio de este museo itinerante de la historia automotriz, historias como la de Jheison resaltaron la magia de la Feria de las Flores.
Un encuentro casual que se convirtió en sueño cumplido
Jheison Fabián Parra, de 34 años, trabaja como operario de aseo en un centro comercial del suroriente de Medellín y es un apasionado empedernido de los automóviles. A mediados de 2026, mientras conversaba de manera técnica sobre un Chevrolet Impala Super Sport verde turquesa modelo 1966, demostró tal nivel de conocimiento que su propietario, el mecánico independiente Carlos Andrés Arroyave, lo invitó a participar como su acompañante en el desfile.
Tras solicitar el permiso correspondiente en su empresa, Jheison se alistó en el campus de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) luciendo prendas alusivas a la época del vehículo. El joven, que hasta entonces solo había visto el desfile dos veces desde la vía pública, expresó su estupefacción y alegría al rodar por avenidas como San Juan, la Regional y Las Vegas hasta llegar a Eafit, reconociendo que cumplió el sueño de su infancia.
1.300 kilómetros desde Ecuador por la pasión de los clásicos
Por su parte, el fervor por los motores traspasó fronteras con la llegada de Juan David Buriticá. Con 18 años y cursando grado once, el joven emprendió un viaje de cerca de 1.300 kilómetros desde Santo Domingo de los Colorados, Ecuador, en compañía de su hermano y su padre (ambos llamados Gustavo).
A bordo de una reluciente camioneta Ford F-100 roja de 1956 —comprada hace 25 años y destinada exclusivamente a exhibiciones—, la familia cruzó varios trayectos para llegar a Medellín el pasado 6 de agosto. Tras vivir el desfile en un ambiente de calidez ciudadana y admiración por las joyas mecánicas, la familia regresará a territorio ecuatoriano con el recuerdo de una ciudad que, en palabras de Juan David, "ama su tierra y es increíblemente acogedora".
El tradicional desfile, organizado de manera conjunta por la Fundación Museo del Transporte de Antioquia, el Autoclub Antioqueño de Antiguos y Clásicos, Clásicos y Antiguos de la Montaña, y el Automóvil Club de Colombia seccional Antioquia, volvió a consolidarse como un punto de encuentro familiar que conecta la historia, la elegancia y la cultura automotriz de la región.

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