El Festival Buen Comienzo en Medellín se suma a la solidaridad nacional con las víctimas del terremoto
Ante la emergencia vivida tras el terremoto del pasado lunes 10 de agosto, el tradicional Festival Buen Comienzo adquiere este año un sentido profundamente solidario. La Alcaldía de Medellín dispuso que el evento, que se llevará a cabo del 14 al 17 de agosto en Plaza Mayor, funcione también como un gran centro de acopio y apoyo para las comunidades más afectadas del país.
Durante los cuatro días del festival, en un horario de 9:00 a. m. a 7:00 p. m., las familias asistentes podrán acercarse a entregar ayudas humanitarias esenciales, tales como alimentos no perecederos, elementos de higiene, productos de limpieza y hogar, cobijas, colchonetas, mantas y toallas.
La iniciativa busca involucrar activamente a las nuevas generaciones en los valores comunitarios. "Queremos que nuestras niñas y niños sean protagonistas de este gesto, que aprendan que la empatía significa ayudar, compartir y pensar en quienes pasan por momentos difíciles. Queremos compartir sonrisas con todo el país, especialmente en situaciones tan duras", destacó la primera dama de Medellín, Margarita María Gómez Marín.
Alianzas estratégicas y donación de sangre Para garantizar la correcta movilización y entrega de los insumos hacia las zonas golpeadas por el movimiento telúrico, la donatón cuenta con el respaldo de aliados estratégicos como la Corporación Presentes y la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Ábaco).
Adicionalmente, y como respuesta a las necesidades médicas urgentes derivadas de la emergencia, se habilitará un punto especial de donación de sangre en colaboración con el Hospital General de Medellín y el Hospital Pablo Tobón Uribe. Este espacio funcionará exclusivamente los días viernes 14 y sábado 15 de agosto, entre las 9:00 a. m. y las 6:00 p. m.
Aunque el Festival Buen Comienzo mantiene su esencia como el principal espacio de encuentro, aprendizaje, recreación y celebración para la primera infancia de Medellín, en esta edición demuestra que la niñez y la solidaridad van de la mano, convirtiendo a Plaza Mayor en un símbolo de esperanza y apoyo para todo el país.



