En el marco de la primera edición en América Latina de Climate Week Biodiversity 2026, el Valle de Aburrá se posicionó ante delegaciones internacionales como un referente de gestión ambiental desde lo local. El Área Metropolitana expuso una sólida agenda basada en ciencia, movilidad sostenible, economía circular e intervención hídrica, evidenciando cómo las políticas territoriales responden con efectividad a la crisis climática del planeta.
Durante el encuentro, que convoca a organismos multilaterales, academia, sector privado y líderes gubernamentales, la directora del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Paula Andrea Palacio Salazar, enfatizó la trascendencia de las iniciativas locales:
“Los desafíos climáticos son globales, pero las soluciones nacen en los territorios. En el Valle de Aburrá hemos demostrado que es posible proteger nuestros ecosistemas, fortalecer la resiliencia frente al cambio climático y mejorar la calidad de vida de las personas a través de la ciencia, la innovación y la acción colectiva. Hoy compartimos esa experiencia con el mundo en Climate Week Biodiversity 2026”, afirmó.
Entre los principales frentes de gestión presentados en el evento destacan:
Recuperación del río Aburrá-Medellín: A través del programa conjunto Mi Río, Mis Quebradas, se ejecuta una inversión histórica que supera los $663 mil millones de pesos para intervenir integralmente la cuenca. A la fecha, la entidad registra más del 60 % de avance en la estabilización de 17 puntos críticos proyectados para 2026, mitigando riesgos de socavación y protegiendo infraestructura urbana esencial.
Monitoreo inteligente con el SIATA: El Sistema de Alerta Temprana, pionero en América Latina, combina tecnología de punta con redes comunitarias para vigilar variables hidrometeorológicas y ambientales en tiempo real, anticipando emergencias y salvaguardando vidas.
Movilidad activa y descarbonización: El sistema público EnCicla fue destacado como pieza clave de acción climática, acumulando más de 22 millones de viajes que han evitado la emisión de cerca de 10.612 toneladas de CO₂ a la atmósfera.
Economía circular y áreas protegidas urbanas: Con la declaratoria del Hecho Metropolitano de Economía Circular, la subregión traza su meta de convertirse en modelo nacional para 2040. Asimismo, se visibilizó la gestión de seis áreas protegidas urbanas consolidadas desde 2009, las cuales operan como pulmones ecológicos, reguladores térmicos y reservorios de fauna y flora en medio del entorno urbano.
La participación de la metrópoli en este escenario global ratifica que la transición ecológica no solo descansa en compromisos normativos, sino en inversiones estructurales y soluciones tangibles que elevan el bienestar de la ciudadanía.


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