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jueves, 1 de octubre de 2026

EPM y Fundación Natura restauran más de 500 hectáreas de ecosistemas estratégicos para el agua en Cundinamarca

La recuperación de más de 500 hectáreas de ecosistemas altoandinos y la siembra de 156.760 individuos de especies nativas marcan los principales logros del convenio suscrito entre EPM y la Fundación Natura en el departamento de Cundinamarca. Estas intervenciones forman parte del plan de compensaciones ambientales derivado de la construcción de la subestación y las Líneas de Transmisión de Energía Nueva Esperanza.

Las labores ecológicas cobran especial vigencia ante la coyuntura del fenómeno de El Niño y los retos que este plantea para la seguridad hídrica regional. El área intervenida, equivalente a casi cinco veces la extensión del Parque Metropolitano Simón Bolívar, abarca predios estratégicos en los municipios de Guasca, Bojacá, Tena, Sibaté y Guatavita.

Luis Eduardo Valencia, jefe Ambiental y Social de Transmisión y Distribución Energía de EPM, enfatizó el impacto integral de estas compensaciones: “Para EPM, las compensaciones ambientales vinculadas a sus proyectos, como Nueva Esperanza, son una oportunidad para aportar a la conservación de ecosistemas estratégicos y generar valor ambiental en los territorios. El convenio EPM-Fundación Natura se ha consolidado como una valiosa oportunidad para generar ciencia, conocimiento y procesos de educación ambiental al servicio de otras empresas, entidades y comunidades”.

El plan silvicultural priorizó especies propias de páramo y bosque altoandino, entre ellas frailejones, puyas, ciros, gaques, garrochos, cocuas, pinos colombianos, robles, palmas bobas y arbolocos. Más allá de la reforestación, el enfoque técnico se centra en rehabilitar la estructura del suelo y restablecer los ciclos naturales de captación, almacenamiento y filtración del agua que abastece a comunidades locales y a centros urbanos de gran escala como Bogotá.

Por su parte, Clara Solano, directora ejecutiva de Fundación Natura, subrayó el rol de estos entornos frente al cambio climático: “Restaurar los bosques altoandinos nos permite asegurar que el agua llegue al suelo y al subsuelo y que así esté almacenada para que, en algún momento, nos brinde el servicio a todas las personas. Así es como la restauración se convierte en nuestro seguro de vida”.

Los esquemas de monitoreo ambiental, ejecutados de la mano con las comunidades locales, ya evidencian el retorno de diversas especies de aves, mamíferos, anfibios y reptiles a las zonas recuperadas. Con este avance, la alianza institucional —iniciada en 2015— reafirma una década de trabajo continuo en la protección de la biodiversidad y la resiliencia hídrica de la cordillera Oriental.

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